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Recomendaciones para disfrutar de un viaje más seguro

Recomendaciones para disfrutar de un viaje más seguro

Seguros Rivadavia le acerca algunas reflexiones sobre los riesgos a los que todos nos exponemos al momento de conducir un vehículo, propendiendo a que tenga un viaje placentero y alejado de posibles daños por siniestros. Sólo conociendo los riesgos, podremos evitarlos.

¿Sabía que su vida corre importantes riesgos en cada viaje?

Repasemos aquellos que resultan más frecuentes, a fin de que pueda minimizarlos.
Es importante poder visualizar cuál es el riesgo que por acciones propias, corremos en la ruta, porque eso nos permitirá actuar preventivamente. En tal sentido, el manejo deberá pasar de "Defensivo" a "Reflexivo", puesto que pensar en nuestras conductas es lo que nos mantendrá a salvo de sufrir o provocar daños.

Las distracciones: ¿en algún momento pensó cuánto tiempo pasa sin atender al tránsito?

Las distracciones se generan por acciones propias (pensar en otra cosa, atender la radio, encender un cigarrillo) o por circunstancias del medio que nos distraen (carteles, siniestros, etc.) y que provocan que perdamos conciencia de la acción que estamos realizando, exponiéndonos a cometer errores que pueden provocar, o provocarnos, daños irreparables. En la ruta generan que recorramos muchos metros sin advertir lo que está ocurriendo alrededor.

Los apuros: ¿pensó cuánto tiempo se puede ganar en un traslado en ruta?

Generalmente, sentimos que el tiempo no nos alcanza para cumplir con la meta horaria del viaje. Esto puede ocurrir bien porque lo diagramamos mal, sin tener en cuenta las alternativas del tránsito o las inclemencias del tiempo, o solamente porque nuestra ansiedad nos hace sentir que estamos atrasados. ¿Estamos realmente tan apurados? Exponemos a toda nuestra familia en el vehículo, desarrollando velocidades que pueden provocarnos serios daños, cuando en realidad vamos a disfrutar de un descanso anual.

El cansancio: ¿imagina cómo sería conducir con los ojos cerrados a 35 metros por segundo o a 120 kilómetros por hora?

Desarrollar cualquier tipo de actividad cansado es un factor de riesgo importante, que atenta contra el éxito de la acción. Pero si se trata de conducir un vehículo es especialmente peligroso, porque pequeños instantes de sueño pueden atentar contra nuestra propia vida y la de los demás.

El manejo errático: ¿imagina cómo sería conducir sin saber qué harán los demás?

Conducir un vehículo en forma zigzagueante, con cambios de carril o de velocidades en forma frecuente, aumenta considerablemente las posibilidades de generar hechos dañosos, porque provoca desconcierto en aquellos que deben actuar en consecuencia de nuestros movimientos. Todos y cada uno de los que transitamos en la vía pública necesitamos interactuar con los demás. Poder anticiparme a lo que van a hacer o anticipar mis movimientos es la garantía de mi seguridad.

La ingesta de alcohol: ¿se imagina interactuar en la vía pública sin tener total conciencia de sus actos?

El alcohol genera distintas consecuencias en nuestro organismo, de acuerdo a la cantidad consumida. A pesar de tener conciencia de lo que estamos haciendo, porque hemos consumido poco, actúa como desinhibidor, generando que asumamos mayores riesgos de los que podemos controlar. Si la cantidad es mayor, actúa sobre nuestros movimientos, nuestros reflejos y nuestras decisiones, exponiéndonos al riesgo y disminuyendo las posibilidades de actuar para evitar posibles daños.

Los excesos de velocidad: ¿tiene conocimiento de la energía que genera un objeto de una tonelada, a altas velocidades?

Esta energía (1/2 masa x Velocidad 2) se altera exponencialmente con la velocidad, siendo ésta una de las principales causas de muertes en la vía pública. Por lo general, no tomamos conciencia del daño que puede originar un vehículo de una tonelada cuando choca a alta velocidad. Si el impacto se produjera con un peatón, a escasos 40 Km/h, podría provocarle daños irreparables y hasta la muerte. De ser con otro u otros vehículos, debemos sumar a la nuestra, la velocidad del otro. A causa de la velocidad, perdemos dominio de la unidad, pudiendo sufrir o provocar daños mayores.

No viajar debidamente sujetos: ¿se imagina suelto dentro de un auto a 100 Km./h que se mueve sin control?

La falta de utilización del cinturón de seguridad para los mayores o de las sillas de seguridad para los menores, es una causa importante de muerte en accidentes de tránsito, que se podrían haber evitado o sólo quedar en daños menores, e incluso en hechos sin lesionados. Los golpes dentro del habitáculo o el salir despedido del auto, pueden causar la muerte a pasajeros, en vehículos que prácticamente no han sufrido deformación.

Transgredir las normas de tránsito: ¿usted sabe que el objetivo de las normas de tránsito es cuidar a las personas?

Las normas de tránsito han sido creadas pensando exclusivamente en la seguridad de las personas. Todas y cada una de ellas nos protegen de posibles hechos dañosos. No respetarlas pone en riesgo al que la incumple y a todos los que lo rodean. Más del 70% de los accidentes fatales verifican el incumplimiento de una norma de tránsito. Adelantamientos indebidos y excesos de velocidad son los más comunes y peligrosos.

La utilización del celular: ¿sabe qué llamada le puede salvar la vida? La que no haga o reciba mientras conduce un vehículo.

Esta acción es tan peligrosa como frecuente y su habitualidad hace que no percibamos el real riesgo al que nos exponemos por el uso del celular. Está comprobado que el grado de desatención que genera es mayor que el de la alcoholemia de 1 mg/l de sangre. Para llevar adelante una conversación telefónica es necesario utilizar el 80% de nuestra atención y esto implica que, mientras lo hagamos, no tenemos posibilidad de interpretar otras señales del entorno. Si se produce un imprevisto, no podremos actuar en consecuencia, así como también debemos tener en cuenta que muchos otros conductores que nos rodean cometen el mismo error.

No señalizar nuestras acciones: ¿pensó alguna vez en el valor de saber que harán los demás a su alrededor?

La falta de costumbre en cuanto a la señalización de nuestros movimientos a la hora de conducir, nos ha hecho perder de vista la importancia de una acción sencilla y eficaz para evitar hechos peligrosos. Señalizar permite a los demás poder anticiparse a nuestros movimientos y actuar en forma preventiva. Anticiparse pocos segundos en las maniobras de la ruta puede salvar vidas.

Cuidados para un viaje seguro

Revisión del vehículo

Deben verificarse los niveles de los fluidos (aceite del motor, frenos, dirección, radiador y limpiaparabrisas), el estado, la alineación y el balanceo de las ruedas, el estado de la rueda de auxilio y de las escobillas limpiaparabrisas, y el funcionamiento y regulación de las luces traseras y delanteras (tener en cuenta que estas se elevan cuando se carga el baúl).

Carga del vehículo

Evite los objetos sueltos en el habitáculo. Son peligrosos en caso de siniestro o frenada brusca. El baúl debe cargarse con el mayor peso sobre las ruedas y, si es posible, compensando el peso de los pasajeros. En caso de usar portaequipajes, asegurarse de que la buena sujeción impida que se vuelen o caigan cosas, y tener en cuenta que, en caso de frenada, el mismo puede desestabilizar el vehículo.

Requisitos obligatorios para la circulación

La documentación y los requisitos obligatorios a la hora de circular son: registro habilitante para conducir; cédula verde o azul, según corresponda; constancia o tarjeta de seguro obligatorio; último recibo de patente; triángulos balizas retroreflectivos; matafuegos con carga vigente; chaleco retroreflectivo; y constancia de verificación técnica, cuando corresponda.

Cuidados del conductor

No haber bebido nada de alcohol, aunque haya un límite permitido. Estar bien descansado y haber dormido lo suficiente (8 horas al menos). Utilizar ropa holgada y calzado cómodo (no ojotas). Haber comido liviano y con abundante líquido. Verificar el uso del cinturón de seguridad por parte de todos los pasajeros y la silla para los niños, cuando corresponda.

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